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Monday, November 21, 2011

ELECCIONES 2011

Una vez más en la brecha de elegir quienes nos van a gobernar los próximos cuatro años.
Las conclusiones de estos comicios que he sacado, no son ni más ni menos que las de la mayoría de la gente de a pié.
El PSOE cae estrepitosamente a consecuencia de su gestión y tal vez su responsabilidad en la crisis económica del país; El PP saca fruto de ello recogiendo gran parte del voto de castigo de los socialistas desconcertados, cuando no, como ha sido mi caso, se deciden por alguna otra fuerza o partido, una vez leídas sus declaraciones de intenciones para la nueva legislatura.
En el País Vasco y Cataluña, los pseudo-independentistas cobran vida y se erigen en vencedores en la mayor parte de los casos, si bien no son la gran mayoría, lo que concuerda con la lectura que habría que hacer de forma coherente, y que no es otra que la gente está harta ya de que le tomen el pelo y castiga a los responsables aunque se esté desencantado de la política en si, dando su voto a los más próximos en cada lugar porque así al menos les tendrán más cerca en sus protestas.
En el caso del País Vasco, dicen los expertos políticos que la nueva coalición política AMAIUR, que parece ser la que engloba a los partidos radicales independentistas, se ha beneficiado de la propugna del grupo terrorista de dejar de matar, y esto, unido al desencanto generalizado con el gobierno nacional, ha provocado el éxito electoral del nuevo partido político.
En Andalucía, ese desencanto ha llevado al PSOE a perder su legendaria hegemonía en favor del PP, salvo en Sevilla que sigue siendo feudo aún, si bién con una diferencia menos sustancial.
Otro grupo político beneficiado ha sido Izquierda Unida, que ha acaparado gran cantidad de votos perdidos por el PSOE.
Partidos sin hasta ahora representación parlamentaria suficiente, como es el caso de UPyD, han conseguido diputados suficientes para configurarse como Grupo en la Cámara.
Llegados a este punto, todos excepto por supuesto el PSOE, "cacarean" que sus triunfos los han configurado con su trabajo y seriedad. O sea, igual que en todas las elecciones que he vivido hasta ahora.
Las únicas diferencias que encuentro son que los hasta ahora minoritarios que salen nuevamente al ruedo político lo hacen con muchas ganas de trabajar y mucha fe en lo que han manifestado.
Pero ¿realmente podrán hacer algo, con un gobierno con mayoría absoluta?.
¿Dará este nuevo gobierno alguna posibilidad a estas nuevas ideas?, o simplemente será una representación testimonial del pueblo en una cámara en la que nada de lo que propongan será tomado en cuenta.
Las declaraciones del Sr. Rajoy se han basado en la promesa de ser un Presidente de todos y para todos.
Nadie le reprochará nada si es capaz de afrontar el reto del paro y la crisis económica con decisión y sin prepotencia. Creo incluso (y aquí empieza mi utopía), que los restantes Grupos Políticos apoyarán sus decisiones si cuenta con ellos.
Otra cosa muy distinta es que ocurra así, y que amparado en esa mayoría no caiga como es lo más fácil, en desdeñar por sistema las propuestas de tales grupos y sus gentes, que alguna buena habrá para sacarle el jugo político de las soluciones que este país precisa con urgencia.
En palabras llanas, entiendo que no deberían desdeñar nada que pueda beneficiar al pueblo porque simplemente no se les haya ocurrido a ellos, y valorar positivamente las iniciativas que puedan plantear las distintas fuerzas, hasta el convencimiento de que puedan servir o no a los intereses comunes, y en ese momento aprobarlas o no según convenga a todos.
Esa sería a mi juicio la mayor demostración de coherencia política, y creo que les garantizaría el éxito en futuras elecciones si así lo hicieren.
Pero, ¿es eso posible en España?.
Ufff...! Vale ya de soñar con imposibles.
Por desgracia, otra vez me ha salido otra utopía.
A ver si de una vez me equivoco en la realidad y ocurre lo que sueño.


Wednesday, October 26, 2011

¿De verdad necesitan los bancos españoles 26.000 millones?

Acabo de leer la noticia en un diario digital, con la pregunta del título.
No se lo que opinarán en el resto de Europa sobre el tema de los Bancos españoles, pero lo que si creo que es de dominio público en España, es que hoy día los bancos nacionales son los propietarios del mayor volumen inmobiliario del país por obra y gracia de los embargos que se han ejecutado y siguen ejecutándose, a los probos ciudadanos que cegados por la facilidad con que repartieron dinero para valores inmobiliarios, compraron y compraron para ahora no poder hacer frente a esos capitales, perdiendo así no solo lo ya abonado, sino también la vivienda adquirida.

La depreciación, por tanto de las viviendas, no creo que haya afectado mucho a la banca que, en la mayor parte de los casos, ya había recibido una parte de las hipotecas pactadas que cubre en gran parte la bajada de precio de la misma, cuando no la supera con amplitud, amén de hacerse cargo de la misma y poder comercializarla nuevamente, y para mayor escarnio, mantener la deuda del hipotecado que debe pagar o le será reclamada ejecutivamente del resto de bienes que posea.

Si esto se considera justicia, a mi deberían considerarme Presidente del Gobierno (Ups! no... Eso no! Cualquier otra cosa menos eso... Que mi santa madre no descansaría en paz!!!)

Como esto es un rinconcito más de la utopía, ahí va la pregunta.

¿No sería maravilloso que la justicia despertase a estos desmanes bancarios e inmobiliarios, y dictase jurisprudencia con unas sentencias que condenasen a quienes "casi" parecen haber practicado usura, más bien que facilitar la vida al ciudadano, simplemente a modificar los términos de los contratos hipotecarios, en función del poder adquisitivo actual de las personas afectadas, y a las inmobiliarias que aún existan, a abonar los valores diferenciales de las viviendas adquiridas, y a los bancos las oportunas diferencias de los intereses de esos capitales "volatilizados", ya que tanto unos como otros son los que han generado esa supervaloración en el momento de la venta, como ahora la depreciación de dichos valores?

Como siempre.... una utopía más de la vida misma...

Tuesday, October 25, 2011

Hay que ver… Tengo que estar febril para ponerme a escribir.

Tal vez porque cuando el catarro o la gripe te postra por unos días, y te aletarga de todo cuanto te rodea que no sea tu domicilio, es cuando más te pones a analizar el momento y la situación que vives.

Y a mi, que habitualmente me bulle tanto la sesera que me enzarzo en tertulias políticas de barra de bar ante una jarra de cerveza, estos momentos a solas conmigo me motivan un montón.

Lo cierto es que pensando y pensando, me ha venido la utópica idea de que el momento político, social, laboral y económico que estamos atravesando, y cuyo fondo aún no divisamos, creo que sería el más propicio para el nacimiento de un nuevo partido o grupo “A-político”.

Me explico: Un grupo en el que se valore el trabajo, la experiencia y los logros de las personas, sin cabida para otra cosa que no sean las metas propuestas.

Un grupo sin protagonistas, sin jefes de gobierno, sino portavoces en periodos alternativos para evitar el endiosamiento de sus integrantes.

Un grupo en permanente crisis gubernativa, para que ninguno de sus integrantes se apoltrone y se duerma, so pena de ser sustituido inmediatamente si no cumple con su trabajo.

Un grupo en cuyo gobierno la responsabilidad fuese tan compartida y secreta que permitiese que sus integrantes pudiesen, por desconocimiento personal del pueblo, salir a la calle sin escoltas por no precisarlos; ir de compras o a divertirse con su familia; estar en suma, en contacto diario con ese pueblo por el que deben trabajar, conociendo de primera mano sus inquietudes, su forma de vida, sus ideas…

Un grupo que no se basase en las encuestas sino en el estado general del país

Un gobierno sin banco azul en el Congreso, salvo para el portavoz si se quiere; Un Congreso sin escaños nominados para evitar o enmendar el transfuguismo; Un Gobierno sin sueldos de por vida, cuyos miembros trabajen con la motivación de cualquier ciudadano y la satisfacción del deber cumplido, a sabiendas que todos nos beneficiamos de ese trabajo.

Un Gobierno que firme en conjunto, sin miedo a las políticas globales que nos hipotecan lo poco que nos quede; sin miedo a los gobiernos de otros países con más recursos económicos, haciendo valer nuestro empobrecido patrimonio, y defendiendo con uñas y dientes nuestro pueblo, nuestros productos, nuestros servicios; en definitiva, nuestra tierra.

Capaz de poner en jaque a quienes injustamente nos injurien y pedir responsabilidades por ello (Caso del pepino); Capaz de tomar decisiones coherentes que no hagan pagar siempre a los mismos, y de volver a hacer creer al pueblo por sus logros en el sentido de la responsabilidad, en vez de atemorizarlo con la injusta vara de medir que perjudica siempre a las clases sociales que no pueden protegerse, y que son vilmente masacradas actualmente; manipuladas de tal forma, que ni tan siquiera el pago de su sudor está a salvo en una cuenta corriente que puede ser vaciada por una administración injusta a golpe de resolución ejecutiva sin posibilidad de apelación, incluso cuando ya en esas cuentas no hay nada, tan solo para crear activos fantasma que ilusionen a los más incautos.

Eso… entre miles de otras cosas que darían para escribir toda una vida.

Un gobierno en suma, que jamás verá la luz porque sería demasiado “del y para el pueblo”, y eso no vende.

¿A que es una bonita utopía?