Una vez más en la brecha de elegir quienes nos van a gobernar los próximos cuatro años.
Las conclusiones de estos comicios que he sacado, no son ni más ni menos que las de la mayoría de la gente de a pié.
El PSOE cae estrepitosamente a consecuencia de su gestión y tal vez su responsabilidad en la crisis económica del país; El PP saca fruto de ello recogiendo gran parte del voto de castigo de los socialistas desconcertados, cuando no, como ha sido mi caso, se deciden por alguna otra fuerza o partido, una vez leídas sus declaraciones de intenciones para la nueva legislatura.
En el País Vasco y Cataluña, los pseudo-independentistas cobran vida y se erigen en vencedores en la mayor parte de los casos, si bien no son la gran mayoría, lo que concuerda con la lectura que habría que hacer de forma coherente, y que no es otra que la gente está harta ya de que le tomen el pelo y castiga a los responsables aunque se esté desencantado de la política en si, dando su voto a los más próximos en cada lugar porque así al menos les tendrán más cerca en sus protestas.
En el caso del País Vasco, dicen los expertos políticos que la nueva coalición política AMAIUR, que parece ser la que engloba a los partidos radicales independentistas, se ha beneficiado de la propugna del grupo terrorista de dejar de matar, y esto, unido al desencanto generalizado con el gobierno nacional, ha provocado el éxito electoral del nuevo partido político.
En Andalucía, ese desencanto ha llevado al PSOE a perder su legendaria hegemonía en favor del PP, salvo en Sevilla que sigue siendo feudo aún, si bién con una diferencia menos sustancial.
Otro grupo político beneficiado ha sido Izquierda Unida, que ha acaparado gran cantidad de votos perdidos por el PSOE.
Partidos sin hasta ahora representación parlamentaria suficiente, como es el caso de UPyD, han conseguido diputados suficientes para configurarse como Grupo en la Cámara.
Llegados a este punto, todos excepto por supuesto el PSOE, "cacarean" que sus triunfos los han configurado con su trabajo y seriedad. O sea, igual que en todas las elecciones que he vivido hasta ahora.
Las únicas diferencias que encuentro son que los hasta ahora minoritarios que salen nuevamente al ruedo político lo hacen con muchas ganas de trabajar y mucha fe en lo que han manifestado.
Pero ¿realmente podrán hacer algo, con un gobierno con mayoría absoluta?.
¿Dará este nuevo gobierno alguna posibilidad a estas nuevas ideas?, o simplemente será una representación testimonial del pueblo en una cámara en la que nada de lo que propongan será tomado en cuenta.
Las declaraciones del Sr. Rajoy se han basado en la promesa de ser un Presidente de todos y para todos.
Nadie le reprochará nada si es capaz de afrontar el reto del paro y la crisis económica con decisión y sin prepotencia. Creo incluso (y aquí empieza mi utopía), que los restantes Grupos Políticos apoyarán sus decisiones si cuenta con ellos.
Otra cosa muy distinta es que ocurra así, y que amparado en esa mayoría no caiga como es lo más fácil, en desdeñar por sistema las propuestas de tales grupos y sus gentes, que alguna buena habrá para sacarle el jugo político de las soluciones que este país precisa con urgencia.
En palabras llanas, entiendo que no deberían desdeñar nada que pueda beneficiar al pueblo porque simplemente no se les haya ocurrido a ellos, y valorar positivamente las iniciativas que puedan plantear las distintas fuerzas, hasta el convencimiento de que puedan servir o no a los intereses comunes, y en ese momento aprobarlas o no según convenga a todos.
Esa sería a mi juicio la mayor demostración de coherencia política, y creo que les garantizaría el éxito en futuras elecciones si así lo hicieren.
Pero, ¿es eso posible en España?.
Ufff...! Vale ya de soñar con imposibles.
Por desgracia, otra vez me ha salido otra utopía.
A ver si de una vez me equivoco en la realidad y ocurre lo que sueño.

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