ME IMPORTA UN RÁBANO DE DONDE SEA O EL COLOR DE SU PIEL. Un asesino es siempre un asesino, y la que le ha quitado la vida a Gabriel, lo es al parecer. Luego vendrán las investigaciones de porqué lo hizo, y los atenuantes de su vida desordenada, calculada por otra parte, y sobretodo la falta de respeto por la vida, que para mi no tiene justificación alguna. Lo que no puedo entender es como el padre del chico no intervino ya cuando, al parecer su pareja no se llevaba bien con el crío. Las pasiones casi olvidadas y reverdecidas con una nueva pareja, pueden dar de si todo esto. Que uno no quiera ver lo que se le muestra delante de sus ojos porque obtiene otras satisfacciones, no le exime en absoluto de su responsabilidad como padre, y debe poner inmediatamente los medios para atajar cualquier imposición, aún más si estas se realizan de forma violenta. Que un niño prefiera estar con sus abuelos o tíos en vez de en su casa, ya es una alarma que cualquier padre debería tener en cuenta y, en el peor de los casos, si no quiere renunciar a su convivencia con su nueva pareja, es más responsable ceder la custodia y/o la patria potestad a su madre, o en el caso de que su madre viva también bajo circunstancias poco claras (que también las hay), se buscan familiares para que el pequeño viva todo lo feliz que pueda vivir y se desarrolle con toda la normalidad posible. Todo lo demás, puede dar lugar a situaciones como ésta, en la que un inocente perecerá porque nadie quiso ver ni actuar. Y después no hay lugar para remiendos; ya no; ya es tarde!! Igual que hay un teléfono para denunciar el maltrato a la mujer, debe de haber otro para hacer lo propio con los niños indefensos que sufren las decisiones de sus padres y sus nuevas parejas. ¡Ojo! no confundir con la absurda Ley del Menor, que resultó una parida desde el principio, y que hubo que rectificar ya casi desde sus comienzos dadas sus incoherencias (y lo que le queda). En cualquier caso, esto que se da en nuestro país confirma nuestro ínfimo nivel de educación en valores morales, léase respeto hacia los demás; respeto a la vida; a los mayores y menores, y falta de miedo a señalar denunciar y criticar todo lo que se salga del sentido común. Señoras y Señores políticos: Vdes. que se jactan de representarnos, tomen ya de una vez las riendas de este problema, y desvélense devanándose sus seseras en arreglar todo esto, o se quedarán sin país que gobernar, o dejen sitio a savia nueva (que la hay), si les faltan "redaños" para hacerlo. Eso si, dejen también su sueldo que no saben ganarse.
